
Leer es una de mis pasiones, y estoy convencida de que lo que me hace bien a mí debo compartirlo. Hoy quiero dar inicio a una nueva sección en este Blog que he dado a llamar: «Sentate a leer conmigo. Libros & Naturaleza». Me propongo compartir, todos los meses, una recomendación de lectura contándote por qué la elegí, qué me gustó y cómo puede ayudarte a reflexionar si también te interesa el mundo educativo. Se me ocurrió presentar los libros con fotos de fondo que yo tomo (aclaro que no soy profesional) en los lugares en los que leo. De este modo, además de invitarte a leer, te muestro paisajes naturales que me inspiran a seguir leyendo.
Empiezo este mes con una lectura que combina perfecto con el verano. Es un texto de fácil lectura y muy llevadero. Literalmente me lo tragué. Lo leí en unas pocas horas durante un fin de semana. Apenas lo terminé, se convirtió en uno de mis libros pedagógicos favoritos. En cada ocasión que tengo lo suelo compartir con docentes en clases o formaciones que doy.
Pero sin más preludios y para no matarte con la intriga, te comparto el título: ¿Cómo disfrutar de mis clases? Cartas del siglo XXI entre dos profesoras españolas y una asesora pedagógica argentina de Laura Duschatzky.
Laura es Magíster en Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires (UBA), pero más allá de los títulos académicos, te cuento quién es ella para mí. Podría decir que Laura es una verdadera artesana de las palabras.
Durante mis años de formación de grado había escuchado su nombre y buscando bibliografía para una de mis tesis encontré este artículo: Los vínculos en las escuelas. Pensar la composición de las relaciones en tiempos digitales y abismales que escribe con Carlos Skliar y que realmente me interesó. De forma muy clara Laura invita a pensar en la importancia que tienen las relaciones en la escuela (e insiste en muchos de sus textos con la expresión «somos en relación») y procura dar algunas respuestas frente a la pregunta ¿educar tiene que ver con el querer a los demás?
En pandemia volví a cruzarme con ella pero de forma diferente. Recuerdo que aprovechaba la virtualidad para hacer seminarios para el Doctorado y me anoté a un curso que ella daba y que tenía por nombre «Dejar enseñar. Dejar aprender». Tenía la percepción de que era una propuesta distinta. Con solo leer el programa advertí que su curso se alejaba de la estructura rígida y formal que suelen tener los espacios académicos al invitar a un pensar (y pensarme) de la mano de otros.
Lo que ocurrió en esa experiencia de formación fue asombroso para mí. Lejos de presionarme con entregas de tareas y participación en foros, Laura me invitaba de manera muy amorosa a unirme a un pensar colectivo. Sentía que cada clase que leía de forma semanal era un oasis (recuerdo que le escribí un correo usando esta expresión) porque allí encontraba una fuente renovada de ideas, autores y reflexiones que me convocaban a pensar sobre lo que me pasaba cuando enseñaba. La propuesta no era una sumatoria de lecturas o actividades sino un convite para deleitar saberes que me interpelaban en medio de tanto encierro.
Esa experiencia me motivó a seguir en contacto con ella. Al año siguiente nuestras conversaciones derivaron en la creación de un espacio virtual de encuentro y de escritura destinado a docentes de distintos niveles y contextos. Fue una propuesta muy potente que funcionó como sostén en el aislamiento y nos permitió volcar en textos escritos nuestras experiencias enseñando en pandemia. Esta aventura pedagógica culminó con la compilación y la publicación de esos textos en un libro que llamamos «Sentir, pensar y narrar. Las experiencias del acto de educar en clave de creación« y que sigue llegando a docentes de distintos rincones del mundo.
Nuestra relación con el tiempo fue creciendo y eso hizo que hoy sea una amiga muy valiosa para mí. Confieso que solo nos vimos personalmente una vez en un café de Madrid aprovechando uno de sus viajes al viejo continente, dado que la mayoría de nuestras conversaciones han sido y son virtuales.
Si tuviera que escribir que disfruto de mi amistad con Laura podría enumerar muchas cualidades, pero me voy a detener en un gesto que la hace única. En la mayoría de nuestras charlas por zoom, mientras conversamos sus manos suelen volar por su biblioteca para sacar un libro, uno que ella recuerda pensando en alguna frase o bien un pequeño párrafo que nos ilumina a seguir pensando juntas. Al abrirlo, de manera mágica, encuentra lo que buscaba y suele leerme de forma pausada y sentida, como si hiciera propias las palabras del autor y me las dijera directamente a mí, solamente a mí. Esos son «instantes» que me llenan de nuevas ideas, me ayudan a pensar lo no pensado hasta el momento y nutren mi escritura trayendo otras palabras, aunque a veces, éstas sean prestadas.
Como todas las experiencias que vivimos juntas, mi encuentro con su libro fue inesperado. Ella me había comentado de esta publicación pero no podía conseguirlo en Argentina. Ya en España, a pocas semanas de haberme mudado, fui a la Feria del Libro en el Parque del Retiro y en unos de los stands (precisamente el de la Editorial Morata) me topé con su texto. Muy asombrada lo tomé en mis manos, comencé a leer el índice y el señor que lo vendía me preguntó si la conocía. Curiosamente era su editor y comenzamos hablar de Laura y de la amistad que cada uno tenía con ella. Ese día terminé enviándole a Laura una foto con su editor y yo me llevé el libro a casa, aunque confieso que leí las primeras páginas en uno de los bancos del Retiro, lugar que ella también describe en su libro:
«Seis palabras me llegaron como un grito de auxilio. Caminaba El Retiro, en Madrid, con una docente universitaria que había conocido hacía solo dos días. Sin embargo, bastó esa frase para que emprendiéramos un camino juntas. ¿Tenía que saber algo más de ella para que pensáramos la enseñanza? Estaba segura que nos unía un deseo. Y eso bastaba» (p. 26)
Ahora entenderás por qué esta primera publicación se llama «Sentate conmigo a leer desde el Parque del Retiro».
¿Cómo disfrutar de mis clases? es un libro de conversaciones pedagógicas. Laura reconstruye las charlas que mantiene desde Buenos Aires con dos profesoras españolas, Lola y Blanca. A través de correos electrónicos realiza un asesoramiento pedagógico que las ayuda a reflexionar sobre la enseñanza y todo lo que se pone en juego al entrar en un aula. Laura deja relucir su oficio de asesora pedagógica al escuchar una inquietud de Lola y otra de Blanca y abre un camino de preguntas y reflexiones que nos invitan a los docentes a pensar cómo disfrutar de lo que hacemos cuando enseñamos.

A lo largo de 269 páginas Laura ayuda a estas dos docentes (y a sus lectores también) a pensar en la enseñanza. Su texto está lleno de metáforas y preguntas que necesariamente llevan al lector a reflexionar sobre sus prácticas y los modos que tenemos que «vivir la enseñanza» sabiéndonos y aceptándonos sensibles y vulnerables. Te comparto un fragmento del libro que resume el punto de partida que tuvo Laura para comenzar a escribir:
«Enseñar. ¿Qué significa enseñar? Más aún, ¿vale la pena formularnos esta pregunta? Otra vez la idea de sentido se entromete. Enseñamos para pasar un legado, para que las nuevas generaciones puedan introducirse en el mundo a su manera y puedan hacer algo diferente. Pero si nosotros, los adultos, los responsables de dicho pasaje estamos llenos de fracasos y frustraciones; si ya, cada vez, tenemos menos orgullo de mostrar lo que hicimos de este mundo y en este mundo, y nos perdemos en una nebulosa, intentando sacar la cabeza como si nos ahogáramos, pidiendo auxilio casi a gritos, ¿qué autoridad tenemos para convertirnos en transmisores? (p. 20)
Laura cumple su labor de asesora con palabras que animan a no conformarse, a buscar el sentido perdido y a que éste se encarne en cada docente para generar condiciones que hagan más habitables los espacios educativos en el presente, aquí y ahora.

Te invito a escuchar en la voz de Laura lo que quiso compartir con este libro a través del siguiente video. Tomate unos minutos, cerra tus ojos y escucharla con atención.
Si queres conocer más acerca del libro, te comparto el enlace a un documento que presenta el índice y un adelanto (sin spoilearlo): https://edmorata.es/wp-content/uploads/2020/06/Duschastzky.ComoDisfrutarMisClases.PR_.pdf
Para que el libro llegué a tus manos, contacta con la Editorial Morata que te van a ayudar a conseguirlo: https://edmorata.es/producto/como-disfrutar-de-mis-clases/
Espero que esta recomendación te haya gustado y que disfrutes de este libro tan necesario para quienes amamos enseñar. Dejame tu comentario contándome si esta propuesta te gustó o queres que sigamos conversando sobre el contenido del libro.





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